Me miró feliz, como el niño que siempre ha sido
el niño que tanto quiero, más allá de mis razones
más allá de todas las razones.
Ahí estabas, sonreías, como cuando me sacabas del dolor
como cuando lavabas mis heridas.
Nunca entendí por que era tan importante para ti,
entrar en mi mundo, conocer mi refugio.
Entrar en esa vida, que siempre le niego a todo el mundo.
No entiendo bien, por que a ti, no puedo negarte nada.
Has sido todo en mi vida, el amigo constante,
el más constante de todos...
La alegría, un poco el dolor, un poco la angustía.
Tu sabes bien, todo lo que te quiero...
Por eso te deje entrar,
por eso todo lo que puedo darte parece ser poco.
Por eso las puertas siguen abiertas...
Por eso no puedo permitirme perderte,
por eso no puedo alejarme.
Por eso tu le das forma a esto...
y yo me atengo a tus reglas.
PS: Un día me dijiste,
a modo de condena:
"No puedes alejarte,
por que te hago feliz"
Tal vez ya no lo recuerdes...
No sé que tanto de eso es verdad,
pero si sé, que es la verdad más grande
que me has dicho...
2 comentarios:
Te quiero...
eso, nada más...
Como olvidar que te sentencie...
Como no recordar que es lo mas real que te he dicho (entre otras cosas).
TAM
Publicar un comentario